Observa
el libro sobre la mesa. Está quieto e inmóvil. Sobre él está actuando una
fuerza que nos empuja a todos: el peso y lo sé porque si levanto el libro y lo
suelto, cae sobre la mesa donde vuelve a quedar inmóvil.
La
tercera ley de Newton afirma que, cuando un cuerpo empuja a otro, el segundo
empuja al primero con la misma fuerza, pero en sentido contrario. La primera
fuerza recibe el nombre de acción y la segunda se llama reacción.
Como la Tierra atrae al libro con una fuerza, el peso, esa
fuerza es la acción, y el libro atrae a la Tierra con una fuerza igual, la
reacción. Si levantamos el libro y lo soltamos, cae por el peso, pero la
Tierra también iría hacia el libro… pero es tan grande que no se mueve, porque
la fuerza es muy pequeña.
Los aviones modernos se mueven a reacción: los motores absorben
aire y lo empujan hacia atrás, fuerza acción, y el aire empuja al avión hacia
adelante, fuerza reacción. Pero nosotros nos movemos, también, por la fuerza de
reacción.
Cuando caminamos, con nuestro pie empujamos al suelo hacia atrás y el suelo nos empuja hacia adelante: por eso avanzamos. Si queremos levantarnos de un sillón, nuestros pies empujan el suelo hacia abajo y nuestras manos al sillón también hacia abajo y es la reacción del suelo y del sillón la que nos eleva.
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